Dentríficos: Los buenos son los “bio”

EL PAPEL DE LAS BACTERIAS
La caries es una enfermedad con una alta prevalencia en nuestra sociedad. Ésta se forma cuando las bacterias transforman los azúcares que han quedado en la boca en ácidos. Estos ácidos disuelven poco a poco el mineral que forma el esmalte de los dientes, llamado hidroxiapatita. Si el ataque se prolonga, se van perforando los distintos tejidos que forman el diente, pudiendo llegar a su total destrucción. También son bacterias las causantes de enfermedades como la gingivitis, que causa inflamación y sangrado de las encías, pequeñas llagas (aftas bucales) y otras enfermedades más graves, como la periodontitis, que causa frecuentemente la pérdida de dientes en personas de la tercera edad.
COMPOSICIÓN DE UN DENTRÍFICO
Además de algunos ingredientes inertes como el agua o espesantes, las pastas de dientes contienen detergentes y minerales que ayudan a eliminar los restos alimenticios que se quedan en los dientes, eliminando gran parte de la “comida” de las bacterias y, por tanto, limitando su acción. La principal diferencia entre un dentífrico convencional y uno ecológico es que éste último posee aceites esenciales con propiedades antimicrobianas, mientras que la mayoría de los dentífricos convencionales no incluyen ninguna sustancia antimicrobiana en su composición. Por otro lado, aunque en el mercado existen algunas pastas de dientes certificadas ecológicas que contienen flúor, la mayoría no lo incluyen en su formulación, al contrario que las convencionales.
EL FLÚOR
Los defensores del uso del flúor como agente anticaries sostienen que se podría incorporar a la hidroxiapatita (el mineral del esmalte), transformándolo en fluorapatita, un mineral más resistente al ataque de los ácidos que forman la caries. Sin embargo, se ha comprobado que la fluorapatita no evita la formación de caries [2]. Parece ser que el flúor actuaría remineralizando el esmalte ya dañado, y podría tener una ligera acción tóxica sobre las bacterias de la boca. Sin embargo, un exceso de flúor provoca fluorosis dental que provoca manchas en los dientes y el desgaste o incluso fractura del esmalte. Por esta razón la legislación sobre cosméticos de la Unión Europea limita el contenido de flúor en las pastas dentales a un máximo de 0,15%. Varios estudios confirman que el uso de pastas de dientes con flúor disminuye el porcentaje de caries en jóvenes con dentición permanente, sin embargo hay poca evidencia de que sean eficaces en adultos y en niños con dientes de leche [3]. Es por esto que algunos investigadores aconsejan la presencia de antimicrobianos junto con flúor en las pastas de dientes para evitar la formación de caries [2].
LOS ACEITES ESENCIALES
Parece lógico pensar que si las enfermedades bucales están relacionadas con la presencia de bacterias en la boca, las pastas de dientes deberían contener ingredientes que eliminaran dichas bacterias. Por eso los dentífricos ecológicos incluyen aceites esenciales con potentes efecto antibacterianos, como el árbol del té o la salvia, u otras sustancias antimicrobianas como el aceite de neem o el propóleo. Sin embargo, la gran mayoría de dentífricos convencionales no contienen ingredientes que eliminen estas bacterias, permitiendo su desarrollo y causando caries y otras patologías bucodentales.
ANTIBACTERIANOS PELIGROSOS
Sin embargo, cuando existen problemas de inflamación y sangrado de las encías, los dentistas recomiendan el uso de dentífricos con sustancias antibacterianas (de venta en farmacias), como la clorhexidina o el triclosan. Estas sustancias, a las que podríamos llamar “amigas del DDT” por su semejanza química, comparten con el tristemente famoso plaguicida algunas propiedades: se acumulan en grasas, son persistentes y no se biodegradan fácilmente. En el caso del triclosan, cuando llega a las depuradoras, puede formar dioxinas [4]. Además se ha encontrado en leche materna [5] y se ha comprobado que es un disruptor endocrino; afecta al normal funcionamiento de las tiroides [6].
ANTIMICROBIANOS NATURALES
PARA LA HIGIENE BUCAL
El uso de extractos de plantas para el cuidado de la boca se remonta a muchos siglos atrás. Del lentisco, un arbusto ampliamente extendido en toda la zona mediterránea, se extrae una resina que los árabes mascaban para fortalecer las encías y tener un buen aliento. La mirra y el propóleo evitan la inflamación de las encías y son potentes antimicrobianos, por lo que es frecuente su uso en los dentífricos ecológicos. La eficacia de algunos aceites esenciales en la eliminación de las bacterias presentes en la placa dental, como las esencias de tomillo, orégano, árbol del té, hinojo, canela o clavo, ha quedado demostrada en estudios científicos realizados en los últimos años.
FUENTE: VIDASANA.ORG
